Educar en hábitos de autonomía a los niños, la sociedad del mañana

Actualmente, estamos sumergidos en una sociedad completamente materialista y cómoda. Ante ello, podemos actuar. ¿Cómo? Educando a los niños en valores desde su primera infancia, trabajando los hábitos desde su nacimiento, pues ellos serán la sociedad del mañana.
Todo niño debe sentirse útil y por lo tanto hay que dejarle ser útil: no hay que hacerle nada que él quiera, pueda y deba hacer solo. Evitarles el esfuerzo es dejarlos en inferioridad de condiciones, debilitarlos.

Educar la autonomía es imprescindible para el futuro de cualquier chiquitín, para su felicidad, para su libertad. Y cabe pensar que no existe libertad sin normas ni disciplina.
Para conseguir inculcar unos buenos hábitos hacen falta rutinas, cariño, servicio, confianza, alegría y paciencia. Educar la voluntad tiene como objetivo intentar que cada niño crezca en esfuerzo, en fortaleza y en responsabilidad. Los hábitos básicos son cuatro: orden, higiene, sueño y alimentación.


El día a día nos ofrece un gran abanico de oportunidades para educar a nuestros hijos y alumnos en estos hábitos. Los padres son los verdaderos protagonistas de la educación de los hijos, pero desde Viaró Infantil intentamos acompañar a cada familia y trabajar en paralelo para conseguir una educación de calidad.
Padres y profesoras podemos ser “influencers” de nuestros hijos y/o alumnos. Por este motivo, es muy importante ser buenos modelos. Recordemos que los niños aprenden sobre todo por imitación y que la autoridad y el respeto se adquieren siendo coherentes.
En la etapa Infantil, hay que centrar la exigencia alrededor de los 4 hábitos básicos: orden, higiene, alimentación y sueño. Para trabajarlos, las normas siempre deben ser pocas, claras y constantes.

Vamos a ver a través de los alumnos de P4 cómo podemos intentar instaurar unos buenos hábitos de autonomía:

Orden

  • Orden material, en horarios, en puntualidad y de prioridades.
  • Educar con el ejemplo
  • Recoger mediante la música, como puede ser el “Recollim!” de Damaris Gelabert.
  • Facilitarles la tarea con colgadores, casilleros, cajas, baúles y cajones dando un lugar a cada cosa y/o juguete.
  • Instaurar rutinas que dan seguridad.
  • Hacer el mismo horario cada día.
  • Establecer cadena de sucesos para lavar manos, acostarse, comer…
  • Ser puntuales a la hora de ir al colegio, de bañarse, de sentarse a la mesa a comer, de ir a la cama… Así los niños cuando van creciendo, aprenden a ser organizados con su tiempo.
  • Respetar el material y los juguetes propios y ajenos. De esta manera intentamos poner la base para que los niños aprendan a ser ordenados en sus trabajos, sus cosas y con los demás.
  • Conseguir que en esta etapa un niño desarrolle un buen hábito del orden le acercará a ser -en un futuro próximo- un chico ordenado, organizado y con una escala de valores clara. Sabrá planificarse mejor en tiempo, espacio y prioridades.

Sueño:

  • Mantener un horario constante: una hora concreta de acostarse y de levantarse. A esta edad es bueno dormir entre 10 y 12 horas diarias. Pensemos que en P4, en Infantil ya no duermen la siesta.
  • Establecer rutinas.
  • Hacer del momento de irse a la cama un momento cariñoso, especial, mágico. Recordar a los peques que los queremos.
  • Dormir toda la noche en la propia cama para garantizar un buen descanso. Éste es vital para todos, para padres e hijos.

Alimentación:

  • El hábito de la comida no es sólo un hábito o un acto social, sino que es un momento idóneo para trabajar la dignidad de cada uno (con unos buenos modales) y la voluntad (evitando caprichos).
  • Comer de todo, todo, solos y en un tiempo prudente.
  • Limpiarse la boca con la servilleta mientras se come y al acabar.
  • Mantener una buena postura en la mesa y hacer un buen uso de los cubiertos
  • Darse a los demás sirviendo agua a nuestros amigos y a nosotros mismos.
  • Recoger la mesa.

Higiene:

  • Lavarse y secarse bien las manos después de jugar, trabajar o cuando se crea necesario.
  • Mantener un porte externo correcto: ponerse y sacarse el abrigo, la mascarilla, la mochila, la bata, cambiarse el uniforme… intentando ofrecer ayuda siempre a los demás.
  • Limpiarse la nariz cuando sea necesario.
  • Mantener la clase limpia y ordenada haciendo un buen uso de la papelera, de los casilleros, de las mochilas…

Es bueno exigir en los hábitos de autonomía para que los niños crezcan en fortaleza, responsabilidad, esfuerzo y voluntad. Pensemos qué metas perseguimos con nuestros hijos, cuál es nuestro proyecto educativo y, a partir de aquí, lancémonos a educar. Educar requiere mucha paciencia, constancia, optimismo y un gran sentido del humor, pero seguro que lo conseguiremos. ¡Vamos allá!

Carmen Arnalot

Tutora P4


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